CUENTO:
Tras
haber escuchado las explicaciones de la docente sobre el texto narrativo y
hacer un ejercicio sobre lo visto, se nos pido escribir un cuento sobre un tema
de nuestra elección. El siguiente texto es el resultado de esta solicitud.
MI
DULCINEA
Eran
las ocho de la noche y yo estaba acostado en la cama. A mi lado reposaba el
cuerpo inerte de la dueña de mi corazón; un cuerpo maltratado y sometido a las
más oscuras fantasías de los clientes. A diferencia de las demás, esta mujer
era agraciada y delicada. Amaba a esa señorita y era la única con la que había
querido estar en los últimos meses. Le era fiel en cuerpo y alma y le imploraba
que también lo fuera, más ella no escuchaba mis súplicas y cada noche esperaba
en la esquina de nuestro primer encuentro. Ella se convirtió en mi
obsesión: quería acompañarla a cada instante, conocer cada una de sus
actividades diarias, vigilarla como lo haría un detective. Pero cada vez que la
hermosa criatura se subía al automóvil de un desconocido, mi corazón se detenía
y de mí brotaba un odio profundo por la que amaba con toda mi alma. La odiaba
por despreciar mi fidelidad, por no librarse solo a mí, por irse con aquellos hombres
que solo la amarían furtivamente. Cada uno de sus movimientos destrozaba mi ser
y me llenaba de una intensa locura. Eran las ocho de la noche y ese día había
sido el fin de todas mis angustias. Después del encuentro celestial, mi daga
había rozado su frágil cuello y le había dado un beso mortal. Aún con su
maquillaje corrido seguía emanando su natural esplendor. El puñal
permanecía en mi mano y de pronto sentí que se dirigía hacia mí. Un frío
agradable viajó por mi cuerpo mientras que un dolor saludable invadía mi pecho.
Eran las ocho de la noche y estábamos acostados en la cama, una sonrisa en la
cara y toda la eternidad para amar a mi dulcinea.
